Durante la jornada también se observó el ingreso y salida de vehículos particulares y la intervención de efectivos de la Policía de la Ciudad luego de un llamado al 911, aunque finalmente los agentes permitieron que el cronista continuara su cobertura. En ese marco, no se registró la presencia de otros miembros del grupo familiar: Jonathan Kovalivker, habitual visitante del edificio, permaneció ausente, mientras allegados aseguraron que Emmanuel Kovalivker se encuentra desvinculado de la empresa.
El regreso del empresario se produjo en un contexto judicial delicado. Esta semana, la Cámara Federal de San Martín confirmó el procesamiento del jefe de seguridad del barrio Nordelta por presuntas maniobras para entorpecer un allanamiento vinculado a Jonathan Kovalivker, en el marco del expediente que investiga contratos direccionados y posibles pagos indebidos dentro de ANDIS.
La causa, actualmente bajo el juzgado federal de Ariel Lijo, ya suma procesamientos contra ex funcionarios y continúa evaluando el rol de empresarios ligados al sector salud. Si bien los integrantes del clan Kovalivker no fueron incluidos en la primera tanda de imputaciones, la investigación mantiene el foco sobre la droguería Suizo Argentina, mencionada en audios y comunicaciones incorporadas al expediente.
En paralelo, otras líneas judiciales ya habían puesto bajo la lupa a la empresa: el año pasado, la Justicia ordenó allanamientos en la obra social Osprera y en dependencias oficiales para secuestrar documentación sobre contratos con la droguería, que había recibido pagos millonarios durante una intervención estatal.
Mientras la investigación avanza, la escena en la sede de Belgrano refleja el clima que rodea hoy al grupo empresario: controles estrictos, vigilancia permanente y un hermetismo que vuelve casi imposible obtener declaraciones directas de sus principales protagonistas.






